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¿Cuáles son algunas causas que inducen al aborto?...

Probablemente la más frecuente de las causas de aborto son las “relaciones sexuales prematrimoniales”

Una pasión...

Un descuido...

Un  embarazo...

Una angustia...

Una desesperación...

Y el comienzo y el fin de una vida. Un niño que podría sonreír, gatear, correr, jugar, cantar y crecer; pero un acto de violencia cometido contra alguien que no puede hacer nada para defenderse y que termina asesinándolo.

La “promiscuidad sexual” es un campo de cultivo fértil para el aborto con el fin de solucionar las consecuencias lógicas de ese estilo de vida.

Aunque parezca mentira, el aborto no es una práctica exclusiva de los solteros que intentan borrar sus errores, ya que aún en los matrimonios esta práctica promete algunas “soluciones” para situaciones molestas.

El “embarazo prematuro en el casamiento”, cuando los recién casados han planeado no tener hijos todavía, pero llegó la noticia del embarazo y esto cambia los planes. Todo matrimonio tiene derecho a planificar, pero no a abortar.

Los “factores económicos desfavorables”, no estamos en condiciones de tener otro hijo, es mucho gasto y la situación económica es apremiante.

Cuando viene “un hijo más de la cuenta”, siempre quisimos tener tres hijos y ahora no podemos tener otro, desequilibra toda la vida familiar.

La “falta de armonía conyugal”, no es justo traer un hijo en un ambiente de peleas, discusiones, etc...

Los “embarazos producto del adulterio”, el aborto es la manera de intentar tapar la vergüenza y evitar que se descubra el error, aunque el precio es muy caro.

Termino con un caso muy controversial, los “embarazos producto de una violación”, surge la polémica en Europa en la 1ª Guerra Mundial, cuando las mujeres eran violadas por los invasores. Se levantaron voces diciendo “no hay derecho que ellas tengan que llevar en su vientre algo no deseado, recordando para siempre la crueldad que sufrieron, teniendo a su hijo como la imagen de una ofensa”.

Pero cuando se legisló a favor del aborto solo se pensó en la madre y no en el niño. ¿Matar al niño reivindica a la mujer? ¿No se está cargando la culpa sobre alguien que no la tiene? ¿Con un crimen de aborto se repara el daño causado a la mujer y se hace justicia? Me pregunto... ¿no sería más humano tener ese hijo no deseado y entregarlo en adopción? Por un lado, se evita la culpa de un asesinato, por el otro se hace feliz a una familia que lo recibiría con amor y en definitiva se valora y se lucha a favor de la vida.

¿Cómo salgo de esta amargura y dolor constante?...

Un sábado por la noche, mientras estaba en mi programa de radio tocando el tema del aborto, una mujer llamó con mucha angustia, y su voz reflejaba un dolor profundo. “Pastor, hace 25 años yo aborté. Hoy soy una mujer casada, tengo tres hijos preciosos y un marido muy bueno. Pero no puedo sacar de mi mente y mi corazón lo que hice. Hay noches que no paro de llorar, ya no puedo con esta agonía. No tengo perdón de Dios”.

Quizás el grito desesperado de alivio para el alma de esta mujer, es el mismo grito silencioso de miles de mujeres que necesitan un bálsamo para su corazón. Tengo una buena noticia. La más excelente noticia para un corazón angustiado y una vida ahogada por el sentimiento de culpa. Dios te quiere y te puede perdonar.

Mujer, es hora de revivir, es hora de liberarte de la culpa que oprime el alma y no te deja disfrutar de la vida, es hora de poner fin a la agonía del recuerdo del aborto.

Quiero ayudarte a recibir el perdón de Dios y la libertad de la culpa.

Primero: es importante que te arrepientas.

Arrepentirse es reconocer que lo que hiciste es un pecado contra Dios y contra la vida. Y más aún, es estar dispuesta a nunca más volver a cometer un aborto.

Segundo: es importante que le confieses a Dios tu pecado de aborto.

La Biblia dice en Proverbios 28:13: “El que encubre su pecado no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.

Tercero: es importante que aceptes el perdón de Dios por la fe.

Dios afirma: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1ª Juan 1:9) Además, dice Dios...”perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34) y también dice: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7)

Si sigues estos pasos, DIOS que es el CREADOR  y DADOR DE LA VIDA te perdona y limpia tu conciencia de obras muertas.

¡Vivamos una vida al 100%!

 

Pastor Rubén Kassabián

 

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