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"Logré superar mi pasado"

Yo me fui de casa por trabajo a los 16 años y tuve muchas oportunidades de entrar en la droga, el alcoholismo, todo se me presentaba muy fácil, pero Dios me guardaba desde siempre de todo mal.

Vine hace 12 años atrás desde Brasil y allá trabajaba en espectáculo, era bailarín, hacía deportes, era una persona que creía en Dios pero no le conocía ; siempre hacía cosas que sabía que no estaban bien, por ejemplo yo era muy mujeriego, sabía que estaba mal lo que hacía, pero no tenía la fuerza de voluntad como para cambiar las actitudes; por otro lado no me sentía bien.

Me surgió la idea de ir a la iglesia para probar si Dios podía cambiar mi situación, en conclusión, comencé a ir a la iglesia y a congregarme, fue la primera vez que tomé una decisión seria con respecto a Dios, me entregué a Dios y hubo un cambio en todo sentido en mi vida.

Me acuerdo que caminaba 30 cuadras para ir a la iglesia, ida y vuelta, por las ganas que tenía de escuchar de Dios y de saber que Él me daba el aliento y me daba esperanza para que pudiera seguir adelante con las cosas que yo le pedía en ese momento y sentía una paz tremenda.

Enseguida me surgió una propuesta de trabajo, donde yo no necesitaba hablar castellano, y que me abrió el panorama para todo lo que hoy hago. Se trataba de un trabajo de coreografía para los desfiles de “Pimalú”, yo desfilaba para ellos y después me contrataron para coordinar los desfiles.

Antes de conocer a Dios yo creía que hacía las cosas bien, pero cuando me acerqué a Él me di cuenta de que tenía muchas cosas que cambiar: en mi personalidad, en mi actitud hacia otros, en mis pensamientos, en mi actuar con mi familia, mi madre. Yo me acuerdo que nunca antes le había expresado a mis padres que los amaba, después de tener mi encuentro con Jesús, pude ser más sincero en todo, particularmente con mi familia.

Con mi padre me acuerdo que mi relación no era muy buena, lo pude mirar a la cara y decirle que lo amaba, pude perdonar cosas del pasado que me habían lastimado; la relación con mis hermanos fue excelente, Dios me transformó, algunos dicen que la alegría es brasilera, no es así, la alegría verdadera sólo Dios la puede dar. Cuando se tiene un encuentro con Jesús es una alegría continua, porque la paz y la esperanza que Él da supera todo problema.

No solo hubo un cambio a nivel laboral sino también a nivel personal, la paz y la felicidad que Dios me dio y me da las pude probar en momentos críticos de la vida, por ejemplo: el fallecimiento de mi mamá; en ese momento yo no podía entender, si no hubiese tenido a Dios en mi corazón no hubiera podido seguir viviendo con la alegría que hoy tengo y proyectando cosas con felicidad.

Agradezco a Dios por todo, me regaló ese "garoto" hermoso. Cada día me enseña a ser padre teniéndolo a Él como referencia de padre y puedo disfrutar de mi hijo, también doy gracias por el amor y la alegría que me da y a pesar de las circunstancias que está viviendo el país, Dios me da mucho trabajo cumpliendo su palabra de que a sus hijos nunca les va a faltar nada.

Aurelio Dos Santos

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